miércoles, 3 de octubre de 2007

20 claves para ser un gran editor

A continuación expongo algunas de las claves –también hay alguna matización surgida de la clase del MGEC con Jesús Zorrilla- con las que David Boardman dibuja a un editor modelo.


1. Un buen editor tiene que ser un excelente reportero y haber ejercido como tal. Es decir, tener sensibilidad por la comunicación.

2. Debe ser entrenador y poner a cada persona de su equipo en el puesto concreto en el que exponga sus habilidades.

3. Posee dotes de profesor y ofrece al equipo consejos a largo plazo. Ayudarle a lograr lo que puede ser en el futuro. Incluso, es recomendable hacerle sufrir a corto plazo.

4. También es estudiante… Un directivo aprende de forma permanente. Un directivo lo es siempre. Aprende de los subordinados y no le importa reconocerlo.

5.
Un jefe es un psiquiatra. Intenta comprender a los redactores y las motivaciones que éstos tienen para estar en ese puesto.

6.
Es un maestro en el sentido musical. Dirige de forma eficiente su ‘orquesta’. Gestionar un equipo es hacer juegos malabares.

7.
Un buen director es un lector empedernido: ávido devorador de periódicos, revistas o páginas de Internet. Es en los medios de comunicación donde nacen las ideas.

8.
Bibliotecario. Según Boardman, el directivo tiene que compartir todo lo que ha leído con su gente.

9.
Posee dotes de tipo diplomático. Se concentra en lo que funciona y únicamente después habla de lo que no funciona. En toda actuación hay algo positivo y hay que encontrarlo.

10.
Un buen directivo tiene que ser también editor fotográfico.

11.
Además, es conveniente que se ponga en la piel de un editor gráfico para integrar el diseño, el texto y, por ejemplo, la infografía.

12.
Debe ser un gran abogado defensor y defender a su gente especialmente frente a fuentes enfadadas o compañeros celosos.

13.
Si bien, el jefe también es fiscal y tiene la capacidad para poner al reportero entre la espada y la pared. ¿De dónde viene esa información? ¿Se ha comprobado?...

14.
El gran jefe es humorista. Es fundamental ayudar a mantener un buen ambiente de trabajo y mantener el optimismo hasta en los momentos más críticos.

15.
Es un apóstol que predica el evangelio del buen reportero: rigor, rigor y rigor.

16.
Debe ser un canguro. Intenta que su gente esté bien y tenga vías de escape. Sobre todo cuando la situación personal de un empleado afecta a la productividad.

17.
Boardman especifica que el directivo es también un confesor y nunca miente. Es alguien en el que el subordinado puede confiar como una persona habla con el confesor. Se puede confiar en él.

18.
Es un asesino a sueldo. En otras palabras, no tiene miedo a apretar el gatillo sin temer consecuencias, sobre todo externas. Una historia verificada, beneficia a los lectores, pero perjudica a un anunciante.

19.
Hay que ser una buena comadrona: está al final para ayudar al parto. Es decir, está a la hora de cierre y en la parte determinante de cualquier proyecto.

20.
Un buen directivo es un reclutador y tiene en la recámara sustitutos. Eso quiere decir que hay que tener buena relación con colegas de otros medios.

En resumen: Un buen directivo gobierna a través de la ejemplaridad. Y para ello debe ser un virtuoso en su comportamiento. Es decir, repetir hábitos buenos.